Sobre

Sexualidad

Aunque el género a veces se piensa como algo muy propio, también sabemos que en cada contexto sociocultural, existen normas de género que definen las formas de masculinidad y femineidad aceptables y las marginadas.

La estrechez de la relación entre el género y la sexualidad se debe a la llamada heterosexualidad obligatoria — la idea que todo el mundo es heterosexual hasta declararse no heterosexual — y la privatización del deseo sexual.

Al ser el sexo un tema tabú en la sociedad occidental, la única indicación que tenemos de la sexualidad de alguien es su expresión de género. Es decir, la homofobia rara vez se basa en el conocimiento de la sexualidad verdadera de alguien, sino en una expresión de género que comunica homosexualidad por su exceso de masculinidad o femineidad en un cuerpo no indicado — por ejemplo las figuras de la loca y la camiona.

Debido a que la heterosexualidad y el género binario están íntimamente vinculados dentro de la “matriz heterosexual”, la falta de una orientación romántica particular puede dificultar que las personas trans y los que las rodean entiendan la identidad trans como tal. Es decir, debido a la ausencia de atracción por el género «apropiado», las personas trans heterosexuales a menudo se etiquetan erróneamente como homosexuales.

Cata:


Es que es infinitamente más fácil ser un chico trans que una chica trans. ¿Por qué? Porque el chico trans a lo más le van a decir “ah, camiona”, ¿cachai? Una lesbiana camiona, y es mucho más aceptado que decir “ah, es una trans, es una travesti, un maricón”, cachai?

La importancia del binario de género fue reforzada de forma violenta por el régimen de Pinochet, que estaba particularmente interesado en un “regreso” a la familia chilena “tradicional”, o sea una pareja heterosexual en la que el hombre trabajaba y la mujer criaba a los hijos. 

A pesar del rechazo casi total de la izquierda chilena a la sexualidad no normativa y las identidades de género durante la dictadura, la derecha pintó a los socialistas como el partido de los homosexuales, convirtiendo a personas diversas y disidentes en blancos particularmente fáciles y tentadores para el régimen. O sea, ni la derecha ni la izquierda derramaría muchas lágrimas por una loca muerta.

Es por esta relación estrecha entre el género y la sexualidad que las personas trans muchas veces se identifican primero como homosexuales, ya que la disyuntiva entre su cuerpo (pero no de su identidad de género) y el objeto de su deseo crea la ilusión de una atracción homosexual.

Cata:


Entonces para mí era aún más confuso porque decía puta, ya si quisiera ser mujer me tendrían que gustar los hombres. Y después ya como cuando estaba en tercero o cuarto medio, decía no, si en realidad la mujer también pueden ser lesbianas. Y como que me pegué las cachadas, porque de hecho justo también tuve un par de compañeras que eran lesbianas y que les hicieron cacería de brujas en el colegio hasta que echaron a las dos.